16 Feb 2026, Lun

Comunicación comunitaria con la voz de los Pueblos Originarios

Estamos a tan solo unos días de celebrar el sexagésimo aniversario de vida radiofónica de la Federación Guatemalteca de Escuelas Radiofónicas –FGER–. Este logro, lo celebramos soñadoras y soñadores que, con esperanza y compromiso, hemos asumido la tarea de encaminar y liderar el sueño que, en su momento, fue de seis radios. Hoy nos alegra decir que ya no somos solo seis o siete: somos más de treinta emisoras en todo el país, transmitiendo las voces, sentires y luchas de cientos y miles de personas.

Recordamos cómo el sueño de un grupo pequeño se convirtió en una red que llega a más de ocho millones de oyentes. La FGER nació en un contexto adverso, cuando comunicar desde y para los pueblos era una necesidad urgente. Hoy, seis décadas después, seguimos con el mismo compromiso, pero con nuevas herramientas, otras plataformas y generaciones que han hecho suyo este legado.

Eso no significa que el contexto haya mejorado del todo. Al contrario: seguimos enfrentando persecución, criminalización, asesinatos y censura. Pero no nos han detenido. Afirmamos, con más fuerza que nunca, que las comunidades originarias tienen el derecho de comunicar y de ser escuchadas.

Hoy tomamos la batuta, sostenida no solo por un sueño, sino por una convicción profunda. Hemos transformado y amplificado ese legado. No solo nos acompañan los micrófonos: ahora nos acompañan las cámaras, las redes sociales y las plataformas digitales. Seguimos siendo hijos e hijas de una herencia viva, que se reproduce y palpita en cada onda sonora que atraviesa el país.

Son las comunidades las que nos sostienen. Para que un medio siga vivo no basta con tener el mejor equipo o los últimos aparatos: se necesita de una comunidad que crea, acompañe y confíe en su medio de comunicación.

Hoy, con claridad y firmeza, decimos que vamos a seguir caminando la ruta que trazaron nuestras hermanas y hermanos hace seis décadas. Sabemos que la radio sigue siendo una herramienta de transformación social. Y vamos a seguir utilizando el único recurso que tenemos para denunciar y proponer: nuestra voz. Esa voz que se escucha en cada rincón del país cuando alguien enciende una radio afiliada a la FGER.

Hoy, más que nunca, sabemos cuál es el camino a seguir para impulsar los cambios profundos que esta Guatemala desigual necesita.

Esta celebración no es solo nuestra. Es de cada mujer, de cada joven, de cada comunidad que ha puesto su voz en las ondas de la FGER. Que este aniversario nos recuerde que aún tenemos mucho por contar, mucho por transformar.

Que nuestras voces sigan cruzando montañas.