Explosividad multicultural: 111 Jornada Mundial del Migrante y Refugiado en Guatemala 2025
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«Un espacio de encuentro, reflexión y compromiso solidario, que une a la sociedad civil, comunidades religiosas, organizaciones e instituciones en favor de las personas migrantes y refugiadas en Guatemala».
Foto: Marco Hernández – Noticiero FGER Maya K’at
Ésa fue la frase acuñada para celebrar la 111 jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2025 en Guatemala, que se desarrolló el domingo 28 de septiembre en el parque central de la ciudad de Guatemala. Actividad desarrollada por las organizaciones y sectores sociales que trabajan en favor de los Derechos Humanos de la comunidad migrante, no solo de Guatemala sino de Latinoamérica y del mundo.
La celebración eucarística de las 10 de la mañana de ése domingo se dedicó y enfocó a la comunidad migrante, y fue oficiada por el migrante y residente en Guatemala, monseñor obispo Carlos Enrique Herrera, originario de Nicaragua. Misa que se realizó en la catedral metropolitana, zona 1 capitalina.
Con una homilía reflexiva, el obispo invitó a la feligresía a congraciarse con los dolores, necesidades y motivaciones de las y los migrantes (quienes están en tránsito o ya asentados en un país determinado), y con las y los refugiados en Guatemala (personas en condición de asilo, expulsadas de sus países de origen).
La mochila, el botiquín de primeros auxilios, el «mundo», la comida, el vino y el pan.
Ante el obispo, fueron presentados de manera simbólica los siguientes objetos, que caracterizan al migrante:
– La mochila, que simboliza la carga física que el migrante lleva en su tránsito, pero también sus cargas emocionales y psicológicas.
– El maletín/botiquín de primeros auxilios, para curar sus múltiples y variadas heridas durante su trayecto, pero al que en muchas ocasiones el migrante ni siquiera puede acceder.
– El Mundo (un globo terraqueo) que representa el espacio físico en el cual el migrante busca sobrevivir, pero se le niega.
– Las banderas de los países de la región americana, hermanos en muchos sentidos.
– Los alimentos digna que casi siempre, le falta al migrante.
– El Pan y el Vino (cuerpo y sangre de Cristo en la creencia católica).
Gastronomía, artesanía, música, baile teatro y corazón migrante
En la plaza central, la expresividad multicultural de la región latinoamericana se hizo sentir con todos sus matices y colores. Los migrantes que compartieron su cultura con el pueblo guatemalteco, provenían de México, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Colombia, Venezuela, El Congo (África), y de países del caribe, como Cuba y Haití.
Los esfuerzos del gobierno de Guatemala
En la jornada estuvo presente el Instituto Guatemalteco de Migración -IGM-, organización que tiene a su cargo gestionar las condiciones propicias para las gestiones migratorias.
Recientemente, ante las políticas antimigratorias del presidente estadounidense Donald Trump, también el IGM es el encargado de velar por los derechos humanos y civiles de todo migrante retornado al país. Esa tarea, se enmarca en el «Plan Retorno al Hogar».
De migrante a migrante, saludos y solidaridad
El Congo, África
Venezuela
Colombia
Nicaragua
Honduras
El Salvador
México
Guatemala, emprendedoras integrantes de la Red Jesuita con Migrantes, y originarias del municipio de Palencia.
Foto: Marco Hernández – Noticiero FGER Maya K’at
Los sectores sociales de migración que organizaron el evento, fueron:
La Casa del Migrante Scalabrini, Guatemala
Asociación Colombianos Unidos
Misioneros de San Carlos Scalabrinianos
Red Franciscana para Migrantes
Pastoral de Movilidad Humana -PMH- / Conferencia Episcopal de Guatemala -CEG-
Red Jesuita con Migrantes -RJM- Guatemala
Parroquia Dios con Nosotros
Comunidad Nicaragüense en Guatemala -CONIGUA-
Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala -ODHAG-
Federación Guatemalteca de Escuelas Radiofónicas -FGER-