Un informe de Oxfam advierte que la concentración de riqueza y poder político en la región está debilitando la democracia y afectando especialmente los derechos de las mujeres.
En el marco del Día Internacional de las Mujeres, Oxfam hizo un llamado urgente a reconocer y proteger la autonomía corporal de las mujeres en América Latina y el Caribe, en un contexto marcado por el avance de tendencias autoritarias, retrocesos en derechos y el crecimiento de narrativas an tiderechos.
La organización alertó que, en una región donde las élites concentran cada vez más poder económico y político, las mujeres suelen ser las primeras en perder derechos, pero también las primeras en organizarse para defenderlos.
El reciente informe de Oxfam “Contra el imperio de los más ricos” señala que los milmillonarios apenas el 1 % de la población global influyen cada vez más en las decisiones políticas y en la configuración de las reglas económicas en su beneficio, en detrimento de las mayorías.
Según el documento, América Latina y el Caribe registra actualmente 109 milmillonarios, cuya riqueza conjunta equivale casi al producto interno bruto combinado de Chile y Perú. Además, su fortuna creció 16 veces más rápido que la economía regional durante el último año.
Para Oxfam, cuando la riqueza se concentra en pocas manos, el poder económico termina transformándose en poder político, lo que debilita las instituciones democráticas y limita los espacios de participación ciudadana, especialmente para las mujeres.
La organización también advierte que este fenómeno ocurre en un contexto global de retroceso democrático. De acuerdo con datos de Freedom House, más del 60 % de la población mundial vive actualmente en sociedades consideradas “no libres”, el nivel más alto registrado en las últimas dos décadas.
En América Latina y el Caribe, esta tendencia se refleja en la captura de instituciones públicas, el debilitamiento de derechos fundamentales y el auge de discursos de odio, particularmente dirigidos contra mujeres, personas LGBTIQ+ y los derechos sexuales y reproductivos. Estas narrativas, según el informe, se amplifican en entornos digitales donde se normalizan expresiones de misoginia, como en la llamada “manósfera”.
Resistencia y organización
A pesar de estos desafíos, el informe destaca que las mujeres en la región están impulsando diversas formas de resistencia y organización social.
Entre ellas se encuentran mujeres indígenas que defienden sus territorios en el Chaco salteño, mujeres trans que luchan por el reconocimiento de sus derechos en Colombia, feministas centroamericanas que documentan abusos y promueven litigios estratégicos, y redes comunitarias que sostienen la vida en barrios y territorios.
“El poder económico concentrado está erosionando democracias enteras. Pero son las mujeres en su diversidad quienes están defendiendo los derechos que sostienen la vida en nuestras sociedades. Su autonomía corporal es un pilar democrático y hoy está bajo ataque directo”, afirmó Gloria García‑Parra, directora regional de Oxfam en América Latina y el Caribe
