Por: Andrea Ixchíu Hernández 

No todo es Netflix y la historia del rock de las disqueras, aquí la reseña de una joya de la historia del metal underground. El documental “Actos de resistencia: la música heavy metal en América Latina” filmado entre Guatemala, Colombia y Ecuador por Nelson Varas-Díaz.

El documental te atrapa desde el inicio con la voz de Varas-Díaz enunciando: “Llevo 10 años viajando por América Latina documentando el metal, un género musical que se ha ido transformando para contar las historias de la región. En el proceso, las personas amantes del metal se han enfrentado a todo tipo de juicios sociales: Que atacan la moral, que viven múltiples excesos, e incluso que han contribuido a la americanización de sus países. Pero tal vez la crítica más constante que he visto en este viaje, es que no brindan soluciones a las realidades de sus respectivos contextos. Este documental es una invitación a ver una cara poco comentada del metal latinoamericano. Uno que apunta al uso de la música para transformar nuestra realidad. En cada ejemplo hay un acto de resistencia ”. 

 

Varas-Díaz es un reconocido documentalista, investigador y profesor del departamento de Estudios Globales y Socioculturales de la Universidad Internacional de Florida, quien por décadas ha investigado factores sociales y estructurales en la estigmatización de individuos y comunidades. Sus investigaciones se han centrado en la estigmatización social provocada por enfermedades como VIH / SIDA y adicciones. Ha trabajado con grupos marginados por su orientación sexual y sus prácticas culturales. Su trabajo ha sido publicado en diversas revistas y cuenta con amplia producción literaria.

El documental “Actos de resistencia: la música heavy metal en América Latina”, es ya el tercer proyecto audiovisual de Varas-Díaz sobre el metal en la región. En este último presenta la historia de artistas, gestores culturales y amantes del metal que en Sumpango, Guatemala; Medellín, Colombia e Imbabura, Ecuador usan la fuerza y poder de la música para generar cambios sociales, construir organización y llevar a cabo acciones en beneficio de las comunidades que habitan.

Durante las pasadas semanas en redes sociales se debatía sobre lo peligrosos que son los relatos de la “historia del rock latinoamericano” contados solo desde la industria del espectáculo y las formas en que disqueras han sabido capitalizar y comercializar la rabia, rebeldía y deseo de cambio que emanamos en este continente. 

Por eso merece ser celebrado el lanzamiento de este documental, pues es muestra de que a pesar de las múltiples formas en que la industria busca lucrar con la rabia y crear relatos únicos, también hay otras historias, que en lugar de alimentar los egos de millonarios artistas, se sale de los márgenes y da ejemplo de cómo desde las periferias se construyen alternativas y espacios de emancipación con la música. Este es un relato de cómo el metal pesado en latinoamérica también se ha convertido en una forma de activismo decolonial.

El documental es también un acercamiento a la historia de Guatemala, Colombia y Ecuador, logrando retratar la actual indiferencia funcional de los gobiernos nacionales respecto de los problemas que atañen a la población y que se reflejan en la falta de infraestructura pública para satisfacer las necesidades básicas de agua, vivienda, salud, alimentación y educación. Además los protagonistas muestran el rol activo de los Estados en la generación de violencia, resultado de largos conflictos bélicos y la promoción del extractivismo colonial y racista que despoja de bosques y lagos a muchas comunidades.

También es una historia de esperanza, pues contra todo pronóstico, sus protagonistas igualan las carencias y violencias en sus entornos con decidida afirmación de cambio y con acciones solidarias y críticas. 

El relato que nos comparte Varas-Díaz es inspirador. Sus protagonistas son reconocidos personajes en sus comunidades y van compartiendo su proceso de vida. Uno de ellos Gerardo Pérez, guatemalteco, promotor, gestor cultural y vecino de Sumpango, Sacatepequez, declara “Nuestro pueblo es de descendencia K’aqchiq’el y nosotros nos vemos como mestizos, pero hacemos alusión por el respeto ancestral y hemos tomado parte de esa identidad en nuestro pensar metalero, esa es la razón de nombrar al movimiento metalero de sumpango con el nombre de ciudad de las calaveras”.

Gerardo añade: “El pensamiento contrasistema se puede llevar a cabo, la manera de postularse en rebelión y hacer política es actuar desde los cimientos, transformando desde donde el sistema pretende corrompernos, anulando la educación y nuestro futuro. Esto se hace con acción directa y no solo gritando en una plaza. Actuar sin miedo, pues nuestro pensar metalero ve en esta lucha la trascendencia del existir, el pensamiento metalero es  anarquía y nos ayuda a entender que se pueden provocar los cambios también cambiando el pensamiento”. 

Junto al lanzamiento del documental también es posible descargar de forma gratuita una compilación musical con 24 canciones de bandas de metal en 13 países de Latinoamérica a través del siguiente enlace:  https://aordocumentary.bandcamp.com/releases

Para saber proximas fechas de proyección del documental puede seguir toda información en la pagina del documental en Facebook:  https://www.facebook.com/actsofresistance

No se pierda este relato de lucha por la educación, la memoria y el territorio con la fuerza del heavy metal.

Con información del sitio: www.loudersound.com