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#Opinión – Kajkoj Máximo Ba Tiul – Centro de Reflexiones Nim Poqom.

Recordemos la frase “Estamos Heridos pero no de Muerte”, que pronunció el general Kjel Eugenio Laugerud García, cuando era presidente, mientras nos despertábamos con los embates del terremoto del 4 de febrero de 1976. Este evento natural, no debe olvidarse, porque fue una de las causas para que varias familias comenzaron a irse a los Estados Unidos, tratando de recuperar algo de lo que habían perdido.

Desde esa fecha para acá, Guatemala cada vez se encuentra en un estado de vulnerabilidad, en primer lugar, porque hemos contado con gobiernos incapaces de construir un plan que minimice las consecuencias de este tipo de desastres, sobre las que hoy más que nunca, se consideran que no son totalmente producto de un desequilibrio natural de la tierra, sino por el desastre ocasionado por el nivel de industrialización.

Las consecuencias de inundaciones, deslaves, erupciones volcanes, huracanes, terremotos, que cada vez más provocan pérdidas humanas y económicas a las familias más empobrecidas del país. Familias, que después de vivir este sufrimiento, tienen que migrar a diferentes lugares, incluyendo Estados Unidos, para luego paliar su situación económica.

Cuando sucede una situación como éstas, siempre se apela a la famosa “solidaridad” de los guatemaltecos, es decir, pobres salvando pobres. Se instalan en todos lugares centros de acopio, en donde los menos solidarios, son los ricos guatemaltecos, quienes son incapaces de ver con humanidad a quienes sufren. Porque como hemos denunciado reiteradamente, para la clase económica y política de nuestro país, más vale un pobre muerto que un pobre vivo.

Hoy, nuestro país, vuelve a experimentar esta situación. Ni hemos salido de una crisis, comenzamos otra. Estamos ante una cadena de asesinatos de líderes comunitarios, comunidades inundadas y devastada por las lluvias, ahora la erupción del volcán de fuego y en pocos días, una serie de desalojos de campesinos, dirigidos por terratenientes de la región norte, las que están siendo tramitadas en los distintos juzgados del país. La suma de situaciones naturales y de ambiciones de la clase económica, burguesa y oligárquica, nos dejará con un nuevo índice de pobreza y de extrema pobreza. La erupción del volcán de fuego, desnuda la pobreza y la desigualdad de nuestro país. Nos presenta un país y una población totalmente vulnerable y desprotegida. Todo por tener autoridades incapaces y poco humanos, porque su mera intensión es convertir al Estado en un botín. Como es posible, que al tiempo que estamos, Guatemala, no cuente con un plan de reacción antes de que ocurran estos eventos, que aún me niego a considerar totalmente naturales.

Un plan de evacuación para la gente. No es posible que sigamos pensando que la gente no quiere salir de esos lugares, porque no quiere dejar su casa. O como dice el secretario de la CONRED, que no “ordenó la evacuación de personas porque el panorama “era bueno” en la mañana y solo caía ceniza”. A su criterio que es un panorama bueno-

Un presidente que se cuida las espaldas, porque está manchado con corrupción, que diga “que no hay recursos para estas emergencias”. Entonces porque tan fácilmente se le receta aumento de presupuesto a una institución que no nos sirve en lo absoluto, como es el ejército. Si no hay recursos, porque entonces los desperdiciamos en una consulta popular, que muy bien se hubiera realizado en otro momento.

Entonces, porque una gran comitiva va a abrir una embajada a favor de Estados Unidos y de Israel, sin que tenga beneficios para los pobres de Guatemala, convirtiéndose en cómplices para asesinar palestinos. Ministros y funcionarios públicos, gastándose los recursos en viajes de lujo, en complicidad de ciertas denominaciones religiosas. Entonces, como entender que para esto si hay recursos y para emergencia como el de estos días no haya.

Hoy, nos volvemos a enfrentar con un gobierno inepto e incapaz de generar políticas públicas en favor de los más pobres. Pero si, capaces de llenarse los bolsillos de los recursos y de malgastarlos en actividades, que ni el pueblo sabe para que se realizan. Mientras tanto, los pobres se mueren o padecen las consecuencias de malos gobiernos, que se olvidan de su función principal, de promover un plan de protección de personas, antes de eventos como el que nos enluta hoy día.

Ahora, de nada servirán los tres de días de duelo. Si con eso se devolviera la vida, la dignidad de los pobres, pues podemos no solo decretar tres días, sino un año de duelo. Aquí estas acciones, que supuestamente levantaran los ánimos a la gente, son solo maquillajes de un Estado y un gobierno incapaz de velar por los ciudadanos que más sufren y más lo necesitan.

Si al presidente le queda todavía algo de decencia, debería de solicitar al gobierno de Estados Unidos, que a cambio de los favores que le ha hecho, que apruebe el Estatus de Protección Temporal para los guatemaltecos en Estados Unidos, porque los dólares que envían nuestros connacionales es un pilar importante de la economía de nuestro país. Si además de asignar fondos para la emergencia, que bien podría salir del presupuesto de ministerios e instituciones que no sirven para nada, el señor Jimmy Morales, solicitara el TPS1, sería un gesto positivo en favor de las comunidades, porque como gobierno, hasta ahora se le ve con incapacidad para apoyarlas.


1 El TPS lo solicita un gobierno del país afecto por tragedias naturales.